La biblioterapia, una forma creativa de sanar

La lectura como recurso terapéutico para mejorar la salud mental, la inteligencia emocional y ayuda a las personas a atravesar por situaciones como el duelo, las adicciones, el fracaso, etc.

La lectura como recurso terapéutico para mejorar la salud mental, la inteligencia emocional y ayuda a las personas a atravesar por situaciones como el duelo, las adicciones, el fracaso, etc.

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud, durante 2019 aproximadamente un 6% de la población chilena sufrió de depresión, de estas personas solo una de cada cinco ha recibido tratamiento. Una de cada cinco personas ha tenido una enfermedad mental durante ese año, posicionando a Chile en el segundo lugar entre los países del mundo con más años perdidos por discapacidad mental (36 %), y en el tercero por discapacidad y muerte prematura (21 %).

Durante la pandemia, como fácilmente se puede deducir, estos números han aumentado, sumándose a las consecuencias de la epidemia de soledad que se han estado arrastrando desde hace años atrás.

Ante la problemática del desplazamiento de la salud mental como prioridad y el descuido de esta por parte de muchas personas, nuevas y creativas formas de fortalecerla han tomado fuerza y surgido como una opción para apoyar a las personas en el camino hacia la sanación de trastornos como, por ejemplo, la depresión y ansiedad, además de mejorar sus vidas en aspectos como las relaciones con las demás personas, la superación de traumas, la vida amorosa, etc.

Una de estas es la biblioterapia, un modelo de terapia que destaca por hacer uso de lecturas como recurso terapéutico para tratar problemas de salud mental, fortalecer la inteligencia emocional, o simplemente para ayudar a las personas a atravesar por situaciones difíciles como el duelo, las adicciones, el fracaso, etc. Contrario a lo que la mayoría de las personas piensa, se utilizan con mayor frecuencia textos literarios de ficción o poesía y no de autoayuda, pues estudios como el publicado en la revista Trends in Cognitive Sciences han demostrado que esta puede ser incluso más poderosa que la última. De hecho, se ha demostrado que en muchos casos los lectores de ficción tienen mayor autoestima, duermen mejor y presentan menores niveles de estrés y menos probabilidades de caer en depresión.

¿Qué pasa cuando leemos ficción?

Si imaginamos una acción, activamos los mismos circuitos neuronales que cuando la hacemos realmente, por lo tanto, en una actividad que estimula a las personas a imaginar experiencias bajo la piel de otros personajes como sucede en la lectura, el individuo puede ensayar cómo se siente en relación con ciertas personas o problemas y conectar con lo que los autores han sabido explicar de forma más individual e identificable que la ciencia posiblemente, a tal punto que le lector pueda verse mentalmente reflejado a él, a sus problemas o a otras personas en el historia, dando lugar así al desarrollo de distintas emociones y zonas de nuestra mente.

La biblioterapia en los últimos años.

Si bien se podría decir que la biblioterapia cuenta con exponentes de la talla de Sigmund Freud, quien experimentó con la recomendación de libros a sus pacientes durante sus estudios sobre el psicoanálisis, esta modalidad de terapia no debe percibirse como algo tan lejano en el tiempo ni distante del ciudadano común, tal como lo demuestra Alison Kerr Courtney, una ex profesora de inglés que dedicó diez años de su vida a tan maravillosa labor en Francia, y que fundó BiblioRemedy sin tener ningún tipo de certificado como terapeuta, creando un espacio en el que las personas pueden conseguir libros que se asemejen a los problemas por los que están pasando gracias a las recomendaciones de Courtney.

Otro hito reciente de este modelo de terapia es la publicación del libro “Manual de remedios literarios: cómo curarnos con libros” de Ella Berthoud, quien estudió Bellas Artes, y Susan Elderkin, novelista; ambas con estudios en literatura en la Universidad de Cambridge y sirviendo a la prescripción de libros desde 2008. En su obra, distintas dolencias del ser humano son enlistadas por orden alfabético como si de un diccionario se tratara, con una introducción sobre cada situación y lecturas sugeridas para cada caso. Entre las primeras (las que comienzan por la “A”) están, por ejemplo, el aborto, para lo que recomienda “La mujer del viajero en el tiempo” de Audrey Niffenegger; y el alcoholismo, para lo que sugiere leer “El resplandor” de Stephen King, “Bajo el volcán” de Malcolm Lowry y “El corredor” de John L. Parker.

Es importante destacar que ningún tipo de terapia que no sea impartida por un profesional de la medicina va a solucionar por si misma ningún tipo de trastorno. La biblioterapia es una forma de acompañar el proceso de sanación, prevenir el deterioro de la salud mental y fortalecer la inteligencia emocional. Si se sufre de trastornos como la ansiedad o depresión lo mejor es acudir a los profesionales, y tener en cuenta siempre que las herramientas de ayuda y las personas a quienes les preocupe nunca faltaran. Es importante identificar estos problemas a tiempo y hablarlos sin rodeos, el primer paso para conseguir ayuda es reconocer que se necesita, y desde allí empezar el arduo, pero nunca imposible, camino hacia la sanación.