Victoria de la Unidad Constituyente en las elecciones de gobernadores regionales del pasado domingo.

Elecciones de gobernadores regionales

Victoria de la Unidad Constituyente en las elecciones de gobernadores regionales del pasado domingo.

Victoria de la Unidad Constituyente en las elecciones de gobernadores regionales del pasado domingo.

Durante la noche de ayer se dieron a conocer los candidatos que resultaron electos mediante las votaciones a ejercer el inédito puesto público de gobernadora o gobernador regional. Cargo que anteriormente era designado por el presidente y por primera vez fue elegido de forma democrática.

Las elecciones fueron caracterizadas en un principio por una pobre participación ciudadana que no alcanzó la suficiente como para nombrar a los ganadores de forma legítima, pues se necesita que, como mínimo, un 40 % de las personas inscritas ejerzan su derecho al voto, de manera que se tuvo que llamar a una segunda vuelta, alcanzando una participación ciudadana del 43.38 % el pasado domingo y cuyos protagonistas fueron sin duda alguna los partidos de izquierda y centroizquierda, con una diferencia enorme con respecto a los candidatos de la derecha.

Al final de la lista de los más votados se encuentra la coalición oficialista Chile Vamos, conformada por los partidos de derecha Unión Democrática Independiente, Renovación Nacional, Regionalista Independiente Demócrata y Evópoli. La cual logró recaudar únicamente un 13.58 % de los votos, lo que no representa ni si quiera la mitad de lo conseguido por la coalición de la Unidad Constituyente.

En la carrera por el control territorial, aparece en segundo lugar el Frente Amplio, la coalición que junta a los partidos Revolución Democrática, Convergencia Social y Comunes, que logró hacerse con la importante cifra del 28.78 % de los votos durante las elecciones de gobernadores regionales y, sin embargo, perdió por poco la reñida lucha en la que se enfrentaban Claudio Orrego (de la Democracia Cristiana) y Karina Oliva (del partido Comunes) por el control de la Región Metropolitana.

El pacto electoral denominado Unidad Constituyente, que se creó de cara a las elecciones de gobernadores regionales, municipales y de convencionales constituyentes de 2021, formado por los partidos Radical, Progresista, Ciudadano, por la Democracia, Socialista y Demócrata Cristiano, obtuvo un 47.26 % de los votos, posicionándose como el grupo más votado durante las elecciones de gobernadores regionales y consiguiendo la victoria de Claudio Orrego sobre la Región Metropolitana, la cual Daniel Jadue había calificado como “la región más importante de Chile”.

En su discurso de victoria, el abogado Claudio Orrego felicitó primeramente a la Democracia Cristiana, al resto de partidos que forman parte de la Unidad Constituyente y a los independientes que tuvieron fe en su propuesta. Admitió que la tarea de levantar a la Región Metropolitana luego de una crisis tan grave como lo es la pandemia será todo un desafío, sobre todo en las áreas de empleo, salud y salud mental, pero promete “dejar el alma sacando adelante el trabajo” y no defraudar. Hizo un llamado, además, a hacer un cambio en el lenguaje y desterrar las descalificaciones y el odio, refiriéndose a comentarios por parte de sus competidores, y a los votantes de otros partidos, específicamente a quienes votaron por Karina Oliva, a que se sumen a su proyecto de, lo que él llama, justicia urbana y territorial, y afirmó su compromiso a trabajar con todos los alcaldes sin importar su color político. También aseguró jamás haber visto estas elecciones como unas primarias presidenciales si no como una elección territorial.

El precandidato a la presidencia de Chile por el Partido Comunista, Daniel Jadue, se pronunció durante el discurso de Karina Oliva, reconociendo el esfuerzo que calificó como notable por parte de la candidata a gobernadora de la Región Metropolitana, y comentando que nadie había podido imaginar que la derecha tendría otro “día negro”, en referencia a la victoria del Frente Amplio en gran parte del territorio nacional que recuerda a la victoria del Apruebo sobre el Rechazo en las elecciones pasadas. Finalmente aseguró que se encuentran “orgullosos y satisfechos” y describió el resultado de las elecciones como un tremendo primer paso para el país.

Karina Oliva por su parte se mostró a simple vista optimista ante los resultados, reconociendo la victoria de su oponente Orrego y asegurando que se trataba de una derrota de carácter formativa. Agradeció a los miembros del Frente Amplio, especialmente al partido comunista y a Comunes, su partido, y llamó a sus votantes a que sigan organizándose además de mencionar la importancia de militar. Añadió también que su victoria no fue en ningún sitio que no fuera “el pueblo” y que espera que su adversario construya una región para todos y no únicamente para las “comunas del Rechazo”.

Estas elecciones terminaron por ser un escenario más en el que se expresó el rechazo hacia los sectores oficialistas y se vio la intención y el deseo de los votantes chilenos por alejarse de los partidos tradicionales de derecha de los que demuestran desconfiar enormemente, y darle cada vez más oportunidades a sectores de izquierda, sin embargo, la inmensa victoria de la Unidad Constituyente a lo largo del territorio nacional, si bien reafirma el descontento con los típicos partidos derechistas, parece demostrar cierta atracción hacia la moderación por parte del ciudadano común y corriente y no solo de quienes forman parte de las llamadas comunas del Rechazo a quienes Oliva adjudica su derrota, pero, al contrario de lo que han demostrado estos últimos, manteniendo un compromiso con formas nuevas de garantizar el bienestar de la clase media y ayudar a los sectores populares marginados. No obstante, esta inclinación hacia la moderación que llevó a la victoria a la Unidad Constituyente puede deberse también a la falta de participación ciudadana que caracterizó a las elecciones, que de haber sido diferente pudo haber dado más control territorial a candidatos independientes o del Frente Amplio.