100 años del Partido Comunista Chino

Xi Jinping dio un violento mensaje a la comunidad internacional durante su discurso en la celebración de los 100 años del Partido Comunista Chino del pasado jueves.

En medio de la ceremonia en conmemoración del nacimiento del ahora centenario partido, el líder chino se pronunció con fuertes declaraciones y amenazas a la comunidad internacional en general, pero más específicamente, se cree, a la potencia mundial enemiga: Estados Unidos.

Durante el discurso de más de una hora de duración hubo violentos mensajes asegurando que cualquier intento de intimidación u opresión a China será castigado, y su perpetrador, en palabras del mismo Xi Jinping, “encontrará con su cabeza sangrientamente golpeada contra la Gran Muralla”.

En los cien años de historia que tiene el Partido Comunista Chino, Xi es sin duda el líder que más poder económico e influencia geopolítica le ha conseguido. La China bajo su mandato es hoy en día la segunda economía más grande a nivel mundial y está encaminada a superar a la estadounidense en el transcurso de los siguientes diez años. Esto, sin embargo, se ha logrado a costa de un modelo de gobierno autoritario y, tanto a nivel nacional como internacional, sumamente brutal, que bajo el mandato de Xi ha reprimido fuertemente a quienes se le oponen y encarcelado abogados y defensores de los derechos humanos.

No obstante, la violencia por parte del PCCh tiene sus inicios mucho tiempo atrás, y ha sido parte del partido durante toda su historia.

El nacimiento del Partido Comunista Chino

Durante una guerra civil, en medio de los constantes enfrentamientos bélicos entre los mismos chinos, surgieron a lo largo y ancho de la nación china distintos grupos caracterizados por su atracción a la ideología comunista que encontraron en Lenin y en Marx su inspiración.

De la reunión de estos grupos en uno solo en la ciudad de Shanghái nace el Partido Comunista Chino en julio de 1921 (luego de años de discusión aún no se sabe con exactitud la fecha de la primera reunión, pero terminó por conmemorarse el primer día de dicho mes). Con tan solo unos aproximadamente 50 integrantes, entre ellos Mao Zedong, el partido tenía como propósito lograr la caída de la burguesía en las manos del ejército revolucionario.

Mao Zedong como líder

Según los datos que el partido ofrece, en 1934 una enorme cantidad de personas se desplazó a la ciudad de Yan’an mediante un extenso recorrido que hizo que el suceso se ganara el nombre de La Gran Caminata. Lideradas por el partido, de estas aproximadamente 100.000 personas, entre ellas soldados y no combatientes, tan solo 7.000 lograron llegar a un lugar seguro en la ciudad, no obstante, el PCCh renació de sus cenizas bajo el liderazgo de Mao Zedong, quien dirigió exitosamente a las tropas que restaban a través de un arduo camino bajo el incansable asecho de ejército nacionalista, uno de sus más grandes enemigos, y, como consecuencia, ganó un nivel de respeto y admiración que daría inicio al culto a la personalidad en el partido, lo que se mantendría hasta nuestros días.

El nacimiento de una nueva China

Luego de una guerra civil que costó miles de vidas, el ejército de revolucionarios de Mao Zedong venció finalmente a quienes se les oponían y se ganó el apoyo y aprobación de gran parte de la población a costa de promesas que aseguraban tierras a los campesinos, una de las clases sociales más numerosas en el país.

Esto fue la antesala de lo sucedido el 1 de octubre de 1949, cuando Mao se pronuncia en Beijing anunciando el nacimiento lo que sería una China totalmente nueva, la República Popular China, que sería gobernada desde su fundación hasta hoy en día por el PCCh, del cual él estuvo a la cabeza hasta su muerte.

El Gran Salto Adelante

Luego del fin de la Segunda Guerra Mundial las naciones verían radicales cambios que le darían forma al mundo que hoy conocemos, estos estuvieron en gran parte impulsados por el auge que vieron las economías mundiales posterior al conflicto. En un intento por parte de la China de Mao por subirse a esta ola, el gobierno del líder implementó una campaña de medidas económicas, sociales y políticas, con el propósito de transformar la economía agraria tradicional de la nación por medio de una industrialización veloz, plan que se conoció como el Gran Salto Adelante. En el afán de lograr este objetivo, el plan de Mao priorizó el avance por sobre el bienestar de la población y se cometieron innumerables abusos, entre ellos la forzada movilización de campesinos a las fábricas.

El plan del entonces líder chino terminó en una devastadora hambruna que arrasó con el país asiático, que cobró la vida de, según algunas estimaciones, millones de personas. No obstante, en la historia oficial del partido no se responsabiliza a Mao sino a los desastres naturales.

La Revolución Cultural

Las consecuencias del plan de Mao fueron un golpe crítico al control que este tenía sobre el poder, en el que se vio fortalecida la influencia de sus rivales, lo que daría paso a una de las tantas veces en las que un líder del PCCh haría uso de la fuerza contra su pueblo para consolidar su poder. Esta ocasión, sin embargo, destaca por ser una de las más violentas.

Mao Zedong lanzó una campaña a la que se le daría el nombre de Revolución Cultural, y que tendría como objetivo promover que los llamados “contrarrevolucionarios”, y en esencia todo detractor, fueran eliminados, a fin de fortalecer la lealtad dentro del partido y quitar del medio a sus rivales políticos. Esto bajo la excusa de la propagación de una cultura capitalista infiltrada en la nación que debía ser repelida a toda costa.

Estas medidas no tardaron en salirse de control, rápidamente aparecieron los llamados “Guardias Rojos”, grupos de estudiantes leales a la ideología comunista de Mao que bañaron las calles chinas en sangre en su persecución de presuntos burgueses, los cuales iban desde sus profesores hasta cualquiera que tuviera la mala suerte de toparse con la turba enfurecida, y fueron objeto de ejecuciones, torturas, encarcelamientos, etc. Aquel caos resultó, con el paso del tiempo, en divisiones entre los mismos Guardias Rojos, quienes terminaron luchando entre sí, y no tuvo cese hasta la muerte de Mao en 1976.

Reformas para una economía más libre y la masacre de la plaza de Tiananmén

Con el tiempo, luego de la muerte de Mao Zedong, llega al poder Deng Xiaoping, el famoso líder detrás de la frase “No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato”, responsable de reformas económicas que encaminarían a la nación asiática hacia lo que es hoy, tales como la posibilidad de fundar negocios, el establecimiento de zonas económicas especiales para permitir el libre comercio, etc.

Una economía abierta, sin embargo, dio paso al incremento de los niveles de corrupción, pero también fue un mensaje al pueblo chino de que era posible alcanzar la libertad. De la combinación de estos dos factores surgieron las protestas pro democracia de abril de 1989 celebradas en la Plaza de Tiananmén. Fue la manifestación más concurrida en la historia del país, y requirió de una respuesta igual de contundente por parte del gobierno, quien reprimió fuertemente a los involucrados y declaró ley marcial. Como resultado de estos eventos se estima que hubo más de mil muertos únicamente en Beijing, sin embargo, en la conmemoración oficial de los 100 años del partido se ignora por completo esta masacre.

A partir de las protestas se logró una liberación más contundente y acelerada de la economía china, pero se siguió silenciado los llamamientos a la democracia y las libertades civiles. La respuesta del PCCh fue duramente criticada por la comunidad internacional y le costaría años de trabajo a la nación asiática que su apertura al mundo fuera bien recibida.

La Organización Mundial de Comercio

La integración de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) fue uno de los pilares más fundamentales de la consolidación del país como el gigante asiático que es ahora, pues una vez consiguió unirse a la organización en 2001, luego de 15 años de negociaciones y múltiples reformas, la economía china dio inicio a su prometedor despegue que se refleja en el aumento del crecimiento anual de su PIB en un aproximadamente 6% entre los años 2000 y 2007, un avance que no ha visto significativos retrocesos desde entonces y que ninguna otra economía parece poder frenar.

Xi Jinping

En un principio la comunidad internacional pensaba que el líder sería de carácter más reformador y liberal, sin embargo, Xi Jinping pasó a ser uno de los líderes más poderosos de China desde el nacimiento del partido, y desde su llegada al poder el país ha conseguido alcanzar una influencia incomparable en su historia como república.

Hoy en día, el mandatario encabeza el PCCh, el Estado, las fuerzas armadas y varios comités que controlan desde la seguridad nacional hasta las reformas económicas. Además de contar con una sección en la constitución con su nombre: «pensamiento de Xi Jinping». La China de Xi cuenta con un presidente de liderazgo comparado al de Mao, y, aun estando lejos de abrirse a una política exterior menos agresiva, escuchar los llamamientos a las libertades civiles, avanzar en materia de derechos humanos y aun mucho más lejos de convertirse en algo mínimamente similar a una democracia libre; la nación asiática está encaminada a volverse el líder mundial más influyente de todos los tiempos.